Qué es un champú sin sulfatos

En tan solo unos meses, los champús sin sulfatos han pasado de ser desconocidos, al producto de moda. ¿El motivo? Las ventajas que ofrecen con respecto a los champús convencionales. Pero, sin son tan buenos, ¿por qué no se comercializan en masa? Para empezar, por desconocimiento. Y el primer paso para solucionar este problema es […]
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En tan solo unos meses, los champús sin sulfatos han pasado de ser desconocidos, al producto de moda. ¿El motivo? Las ventajas que ofrecen con respecto a los champús convencionales. Pero, sin son tan buenos, ¿por qué no se comercializan en masa? Para empezar, por desconocimiento. Y el primer paso para solucionar este problema es explicar qué es un champú sin sulfatos

Qué quiere decir un champú sin sulfatos

Los champús sin sulfatos están en boca de millones de personas. El problema es que, de momento, no están en sus baños. Y es que cuando le preguntan a alguien por este producto, su reacción es casi lógica: preguntar qué quiere decir un champú sin sulfatos.

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Yendo a lo básico, un champú sin sulfatos es un champú que carece de los agentes químicos conocidos como sulfatos. Parece obvio, pero lo que no todo el mundo sabe es que más del 90% de champús del mercado contienen sulfatos. En tal caso, conviene saber antes qué son los sulfatos y, luego, explicar qué es un champú sin sulfatos.

¿Qué son los sulfatos?

Los sulfatos son las sustancias químicas que conforman la base de los champús convencionales. En este caso, se encargan de dos labores principales: crear espuma y dejar el pelo limpio. A priori, todo ventajas. El problema es que ese pelo limpio tiene un precio y es la pérdida de fuerza, salud y, curiosamente, limpieza del pelo.

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Para hacernos una idea, los sulfatos más usados en los champús convencionales son:

  • Lauril Sulfato de Sodio (SLS) – Es el sulfato más habitual en los champús convencionales. Lo encuentras en casi un 95% de ellos, ya que es un tensioactivo aniónico de alto poder detergente. Esta característica es la que lo convierte en uno de los agentes químicos más abrasivos con el cabello.
  • Laureth Sulfato de Sodio (SLES) – Es la versión suavizada del SLS. Se trata de un sulfato menos agresivo pero igual de pernicioso para el pelo. A pesar de ello, se recomienda para cabellos sensibles, incluso para determinadas patologías.
  • Sodium Coco Sulphate (SCS) – El SCS es una muestra de cómo el marketing puede llevar a confusión. Al leer coco, la mente ya piensa en algo natural y beneficioso para el cabello. Nada más lejos de la realidad. Sí, es un tensioactivo que se sintetiza del aceite de coco, pero su resultado final se acerca más al SLS que al aceite de coco.

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Usar champús con estos sulfatos de forma habitual, deriva en consecuencias comprometidas. Por mencionar algunas: caspa, picores, irritaciones, reacciones alérgicas, pérdida de color en pelos teñidos, sequedad o caída del cabello. Y esto por mencionar las más habituales.

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En tal caso, la pregunta es lógica: ¿por qué la mayoría de champús del mercado contienen sulfatos? La respuesta es aún más lógica, desde el punto de vista empresarial: son baratos y muy eficientes. La clave está en la espuma. Mucha gente sigue creyendo que la espuma es sinónimo de limpieza y es un error grave. Ahí es donde entran los champús sin sulfatos.

¿Qué es un champú sin sulfatos?

Los champús sin sulfatos, a diferencia de los convencionales, sustituyen los agentes químicos por elementos naturales y orgánicos. Obviamente, quitando los tensioactivos que generan la espuma, los champús sin sulfatos no crean casi espuma. A pesar de ello, dejan el pelo igual o más limpio que los champús con sulfatos.

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La diferencia es que los champús sin sulfatos, además de no dañar el cuero cabelludo, lo reparan y le devuelven la fuerza y la vida de antaño. Y es que, además de retirar los sulfatos, estos champús no suelen llevar parabenos, siliconas, conservantes o colorantes. Son 100% naturales en su gran mayoría.

Obviamente, estos champús naturales son algo más caros que los convencionales. A priori. Y es que, echando cuentas, los champús sin sulfatos acaban saliendo rentables. Y lo son porque con un champú natural, no será necesario usar ni acondicionadores ni mascarillas. Si a un champú convencional le sumamos estos dos productos, ya alcanzamos el precio del champú sin sulfatos, incluso lo superamos.

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A la hora de encontrar champús sin sulfatos, es posible que aún nos cueste un poco. En las grandes superficies, la proporción de 9 a 1 a favor de los champús convencionales es abrumadora. Toca rebuscar entre las decenas de marcas disponibles. No obstante, si hacemos una búsqueda sencilla en Amazon de champús sin sulfatos, encontraremos muchos y de gran calidad.

No obstante, para prevenir, te contamos cómo saber si un champú lleva sulfatos. Aunque cueste creerlo, algunos productos que dicen no tener sulfatos, sí que los contienen. Por eso mismo conviene saber dónde mirar para asegurarnos.

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Efectos del sulfato en el pelo: Elimina los aceites naturales del cabello

No todo el mundo lo sabe pero el cuero cabelludo segrega un aceite natural que protege el pelo de agresiones externas. Lo hace a través de las glándulas sebáceas, por eso se le conoce como sebo. Este sebo, además de proteger, da brillo e hidratación al pelo, manteniéndolo limpio más tiempo. Pues bien, los sulfatos se cargan, no sólo el sebo, sino las glándulas sebáceas que lo generan

Los sulfatos contienen agentes químicos limpiadores, pero también aceites para que el producto se adhiera al cabello. El problema es que los restos de estos aceites se acumulan en las glándulas, impidiendo salir el sebo. Mientras, el sebo del pelo es arrastrado por el champú. Así, nos encontramos con que el sebo del pelo se ha retirado y las glándulas que lo generan, no pueden hacerlo. El resultado es un pelo frágil y reseco.

Efectos del sulfato en el pelo: Alergias

Cuando nos lavamos el pelo, el champú no se queda solo en el cuero cabelludo, sino que pasa por todo el cuerpo. En ocasiones, los restos de sulfatos, se cuelan en las glándulas sebáceas, pero también en los poros de la dermis. Si una persona es alérgica a cualquier agente químico del champú con sulfatos, las reacciones alérgicas provocadas pueden ser problemáticas. Hinchazón, picores, ronchas o rojeces, son habituales.

No obstante, el asunto puede empeorar. Y es que, si los restos de sulfatos, en vez de quedarse en la piel, penetran en el organismo, pueden llegar a todo el cuerpo, de la mano del torrente sanguíneo. Si lo hace, la reacción alérgica puede multiplicar su peligrosidad.

Efectos del sulfato en el pelo: Irritación en los ojos

Por muy duros que seamos en la ducha, a todo hijo de vecino le ha caído alguna vez champú en los ojos. Haces lo posible porque no pase pero pasa. Y cuando pasa, escuece muchísimo. Es más, hay ocasiones en las que el champú ni llega a entrar en los ojos, pero salimos de la ducha con ellos irritados y la vista borrosa. Eso debería ser un indicativo.

El motivo es que los agentes químicos de estos champús convencionales son tan abrasivos, que atacan especialmente a zonas sensibles como los globos oculares o el cuero cabelludo.

Efectos del sulfato en el pelo: Caída del cabello

Los folículos pilosos son los encargados de crear nuevo pelo o hacer crecer el que ya existe. El problema es que los residuos de los sulfatos, especialmente sus aceites, se van acumulando en estos folículos, dejándoles sin espacio para hacer crecer el pelo.

Si estos residuos no se retiran (puede hacerse con un champú sin sulfatos), el folículo piloso deja de hacer su labor y queda inservible. Esto se llama alopecia.

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Efectos del sulfato en el pelo: Vida del tinte acortada

El poder detergente de los sulfatos es arrollador. Tanto que no distingue los elementos de suciedad del cabello de los que no lo son. Por ejemplo, los pigmentos de color de un tinte. Así, si nos hemos teñido el pelo y seguimos lavándolo con un champú convencional, notaremos que la duración del tinte se reduce de forma considerable. Es más, puede que aparezca alguna zona decolorada o sin color alguno.

Esto mismo ocurre con otros tratamientos. El más llamativo es el alisado con queratina, básicamente, por lo caro que resulta para luego destrozarlo con un champú con sulfatos. Es decir, si te has gastado el dinero en un tinte o un alisado, no dudes en invertir en un champú sin sulfatos de calidad que ayude a prolongar ambos tratamientos.

Cómo saber si un champú lleva sulfatos

A pesar de lo que pueda parecer, cómo saber si un champú lleva sulfatos es de lo más sencillo. De hecho, hay dos opciones para cerciorarnos y estas se reparten en las dos etiquetas de los champús sin sulfatos.

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  • Etiqueta delantera – Al ser algo novedoso y beneficioso, las marcas se aseguran que el cliente sepa, a primera vista, que el champú es sin sulfatos. Así, en la etiqueta delantera, encontraremos avisos tipo ‘Sin sulfatos’, ‘Sulfatos free’, ‘Sin SLS’ o ‘Libre de sulfatos’
  • Etiqueta trasera – Si no aparece nada delante, toca irse atrás. En concreto, a la formulación. Los ingredientes de un champú están ordenados según la cantidad que aportan al total. En este caso, el sulfato casi siempre aparecerá en segundo lugar, por detrás del agua. Lo hará con un nombre que contenga el término ‘sulfato’ o la terminación ‘-sulphate’. No tiene pérdida.

A nivel informativo, conviene saber que el porcentaje de sulfatos en un champú convencional oscila entre el 10 y el 25%. Mientras, el agua supone entre un 75 y un 90%. El resto de productos que completan la formulación también son tensioactivos como los sulfatos. Hablamos de hidratantes, emolientes, conservantes, perfumes, colorantes, espesantes o controladores de pH, entre otros.

Champú reparador

Así las cosas, ya sabes lo que es un champú sin sulfatos y las diferencias con otro con sulfatos. Ahora depende de cada cual, hacer la elección que más conviene a su pelo. Eso sí, la recomendación que hacemos desde Worldhealthdesign es que todo el mundo pruebe, al menos, dos champús de cada tipo y decida.

Inconvenientes de los champús sin sulfatos

Como todo en la vida, también hay un lado negativo. En este caso, los inconvenientes de los champús sin sulfatos poco tienen que ver en cantidad y magnitud con las ventajas. Aun así, conviene tenerlos presentes a la hora de dar el salto.

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Efecto no inmediato

Mucha gente piensa que comenzar a usar un champú sin sulfatos y recuperar el pelo, es todo una. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el salto de un champú convencional a un champú sin sulfatos requiere un plazo de adaptación. Al final, estamos sustituyendo químicos que hemos usado durante años, por ingredientes 100% naturales. Es beneficioso pero no es fácil.

Además, cada persona y cada pelo requerirán un periodo distinto. No obstante, en un plazo de cuatro semanas, deberías comenzar a notar resultados y ver como la salud de tu pelo va mejorando considerablemente.

Dificultad para comprarlo

Los champús sin sulfatos suponen, a día de hoy, menos del 10% de cuota de mercado. Obviamente, no son tan sencillos de encontrar como los champús con sulfatos. Muchas tiendas y grandes superficies no las tienen y las que sí lo tienen, no acostumbran a diferenciarlos del resto, complicando aún más su adquisición, aunque es un problema menor teniendo en cuenta que cada vez podemos acudir a más tiendas online.

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