Escrito por

¿Las mermeladas y confituras caducan? Consejos para conservarlas

No hay nada más delicioso y exquisito que disfrutar de una rebanada de pan -a ser posible, pan de centeno o de trigo en su versión integral, al ser una opción mucho más nutritiva y por ende más saludable-, acompañándola con un poco de nuestra mermelada o confitura preferida. Si eres un amante de las mermeladas y confituras, y te apasionan tanto como a nosotros, es bastante probable que en algún momento te hayas cuestionado si, en realidad, ambos ingredientes caducan en algún momento. Esto es, si tienen fecha de caducidad.

Fecha de caducidad de mermeladas y confituras

Y el resultado es aún mejor si, además, añadimos algún ingrediente salado (como el queso o los frutos secos), con lo que la combinación será simplemente maravillosa.

De frutas, hortalizas o verduras frescas, la realidad es que las mermeladas se diferencian claramente de las confituras, aunque habitualmente sea común tender a confundirlas.

Lo cierto es que la principal distinción que encontramos entre ambas es que mientras que la mermelada se elabora con piezas de fruta entera, trituradas o troceadas con un contenido en fruta mínimo de un 30%, la confitura se elabora con la pulpa o el puré de fruta.

Además, la cantidad de azúcar presente en las confituras es mucho mayor.

Por tanto, encontramos también diferencias no solo en la forma de elaboración de ambos alimentos, sino también en su consistencia: la mermelada de frutas tiende a ser algo más ligera, a la vez que la confitura suele ser más gelatinosa.

¿Las mermeladas y confituras tienen fecha de caducidad?

Lo cierto es que, a diferencia de otros alimentos, aunque pensemos que las mermeladas y confituras caducan, la realidad es bien diferente: estos productos alimenticios no poseen una fecha de caducidad, y sí una fecha de consumo preferente.

¿Y en qué consiste la fecha de consumo preferente? Como indica Maite Pelayo desde Consumer Eroski, la fecha de consumo preferente «hace referencia al tiempo en el que el producto mantiene intactas sus propiedades, sin que su ingesta suponga un riesgo para la salud».

En este sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) especifica un poco más al respecto:«la fecha de consumo preferente se aplica a productos bastante más duraderos y que son estables».

De esta manera, una vez haya pasado esta fecha, aunque el alimento en cuestión haya podido perder parte de sus propiedades organolépticas (en cuanto a sabor, aroma, textura…), no existe un riesgo microbiológico que ponga en «peligro» la salud de la persona que lo consume.

Dicho de otra forma, se trata de una fecha establecida e indicada por el fabricante del producto alimenticio con el fin de asegurar que, durante este periodo de tiempo, el usuario puede consumirlo con la seguridad de que al comerlo mantendrá todas sus cualidades.

Por ejemplo, no tendrá un sabor rancio, no habrá perdido aroma o éste no será extraño. Es decir, antes de cumplirse esta fecha el producto mantendrá sus propiedades, siempre que las condiciones de conservación sean las más adecuadas posibles.

Es decir, tanto las mermeladas como las confituras no caducan, al no disponer de una fecha de caducidad. Y ocurre lo mismo con otras variantes como las conservas, jaleas o almíbares.

¿Por qué las mermeladas o confituras no caducan?

No es mera casualidad que las mermeladas o confituras no tengan fecha de caducidad. Esto se lo debemos, fundamentalmente, a la composición que poseen este tipo de alimentos. Y todo se debe, en mayor parte, a su elevado contenido en azúcar, convirtiéndose de hecho en un producto alimenticio ciertamente «incómodo» para que los patógenos puedan sobrevivir en ellos.

Es lo que ocurre de forma similar con otros alimentos similares, como por ejemplo es el caso de la miel, que al igual que las confituras, mermeladas y conservas, no posee tampoco una fecha de caducidad (de manera que no caduca nunca).

¿Y qué ocurre con las que elaboremos en casa? Consejos útiles para conservarlas

En el caso de las mermeladas o confituras caseras ocurre prácticamente lo mismo: no poseen tampoco fecha de caducidad, principalmente también por su elevadísimo contenido en azúcar.

Mermelada casera

De hecho, bien conservadas y almacenadas, puede tener una duración de entre 3 a 6 meses. Aunque pueden permanecer en perfecto estado durante prácticamente un año.

No obstante, esto no significa que no debamos mantener determinadas precauciones: lo más recomendado es conservarla siempre en tarros de cristal que puedan ser cerrados herméticamente. Y, en especial, haber esterilizado los envases correctamente.

De esta manera, cuando los tarritos de cristal han sido debidamente esterilizados, nos aseguramos de que no existen residuos ni bacterias en el interior del envase, que podrían llegar a contaminar el resto del producto casero.

Además, también es aconsejable conservar los tarritos en un lugar fresco y seco, alejado no solo de las temperaturas elevadas, sino también de la luz del sol.

Eso sí, se recomienda recoger en una etiqueta cuál ha sido la fecha de elaboración y envasado de nuestra mermelada o confitura. De esta forma, sabremos con seguridad cuánto tiempo ha transcurrido desde su elaboración, especialmente si no vamos a consumirla en unos días (por ejemplo, porque hemos preparado varias y vamos a proceder a almacenar el resto).

Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos

¿Qué es lo que piensas?