¿Es seguro que los niños tomen tés?

Es bastante posible que, si habitualmente tomas té, te hayas preguntado si tus hijos también pueden hacerlo, aún cuando aún son algo pequeños. ¿Tomar té puede ser perjudicial para la salud de los niños? A continuación te explicamos más sobre el té, y especialmente si se trata de una bebida adecuada -o no- para los […]

Es bastante posible que, si habitualmente tomas té, te hayas preguntado si tus hijos también pueden hacerlo, aún cuando aún son algo pequeños. ¿Tomar té puede ser perjudicial para la salud de los niños? A continuación te explicamos más sobre el té, y especialmente si se trata de una bebida adecuada -o no- para los más pequeños de la casa.

Los niños pueden o no pueden tomar té

Originalmente, el  es una bebida elaborada a partir de la cocción de las hojas de la planta del té verdadero, conocida científicamente bajo el nombre de Camellia Sinensis. Podemos mencionar, por ejemplo, variedades tan populares -y consumidas- como el té verde, el té negro, el té blanco o el té rojo.

Sin embargo, en realidad existen diferentes tipos de té en función de la planta que utilicemos para su elaboración. Así, mientras que las variedades mencionadas anteriormente consisten verdaderamente en tés no herbales, los conocidos como tés herbales son aquellos que se elaboran con cualquier otra planta que no sea la planta del té. Y no solo sus hojas, también sus raíces, semillas o incluso frutos.

Probablemente pienses que el té, en realidad, es una bebida natural llena de beneficios para la salud. Y, efectivamente, así es. No obstante, tiene un problema: su contenido en cafeína, la cual destaca por ser un compuesto con capacidad estimulante del sistema nervioso, además de tener la capacidad de generar adicción cuando su consumo es excesivo o es regular y se extiende en el tiempo.

Por ejemplo, una guía publicada por Livescience hace algunos años aclaraba que, en general, lo recomendable es que los niños de entre 4 a 6 años de edad no superaran cada día la dosis máxima de 45 mg de cafeína, lo que equivaldría a la cantidad que aportaría una taza de té de tamaño promedio, sobre todo si éste se elabora con cierta intensidad (la hierba se mantiene infusionada durante bastantes minutos, obteniéndose así una bebida de sabor más fuerte).

A pesar de ello, en realidad son pocos los pediatras que aconsejen a las madres dar té a sus hijos. ¿Por qué? Por algo muy sencillo: los niños son más susceptibles a la cafeína que los adultos, en parte debido a su tamaño pequeño y a su bajo peso corporal. De esta forma, esto hace que la misma cantidad de cafeína tenga una dosis más alta para el pequeño.

Esto puede causar insomnio, agitación, irritabilidad y un «choque» después de que la cafeína se agote, además de otros efectos fisiológicos conocidos como podría ser el aumento de la frecuencia cardíaca y la elevación de la presión arterial, entre otros. Y a ello se le une que, en realidad, los niños tienden a ser menos conscientes de cómo lo que consumen afecta a su cuerpo, lo que se traduce en que podrían actuar irritados, enojados, cansados o irritados y no saber por qué.

En lo que se refiere al contenido de cafeína que encontramos en cada taza de té, no solo dependerá de la variedad o el tipo de té que vayamos a usar para su elaboración. Influye, incluso, el tiempo de cocción de la planta (lo que significa que, a mayor tiempo de infusión, más fuerte y mayor será su contenido en cafeína).

Por ejemplo, hay tipos de tés que pueden llegar a aportar 70 mg por taza. Aunque, en la mayoría de las ocasiones, suele variar entre 15 a 70 mg por taza. De hecho, muchos expertos consideran que su aporte puede ser bastante mayor, en función de cómo se prepara la bebida.

Esto es lo que ocurre con los conocidos como tés no herbales, entre los que se encuentran (como te mencionábamos al comienzo de este artículo) variedades como el té negro, té verde, té blanco o té rojo. Pero, ¿qué sucede con los tés herbales?.

Por lo general, los tés de hierbas suelen ser tés elaborados con hojas, semillas o frutos de plantas que no pertenecen a la familia de la planta del té, y en la mayor parte de los casos, suelen ser tés sin cafeína.

Podría ser el caso, por ejemplo, del té de manzanilla, el té de hinojo, el té de albahaca, el té de canela o incluso el té rooibos, ampliamente consumido y verdaderamente venerado en algunos países donde es muy popular.

Seguridad del consumo de té en niños

¿A partir de qué edad los niños podrían tomar té?

Por tanto, ¿qué podrían hacer los padres en este sentido? Muchos pediatras aconsejan solo dar tés de hierbas sin cafeína a los niños pequeños cuando sean preparados muy débilmente, lo que significa que el tiempo de infusión debería ser bastante pequeño, por no decir casi mínimo.

Este sería un buen enfoque si consumes habitualmente tés en casa y tus hijos quieren unirse.

Pero si vas a dar a los niños té con cafeína (por ejemplo, alguna variedad como el té verde o el té negro), lo ideal es esperar hasta que el niño sea un adolescente, y a partir de esta edad introducirlo gradualmente, empezando con las variedades de té bajos en calorías e igualmente prepararlos de manera débil. De esta forma, el cuerpo se adaptará gradualmente a la cafeína, cuyo efecto en los niños como te hemos comentado se tiende a magnificar.

Esto no quita, claro está, para que en algún momento puntual puedas preparar una taza de té de hierbas al niño, siempre y cuando no sea muy fuerte. Pero lo más adecuado es consultar siempre antes con el pediatra.

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