Nuevos enfoques para la creación de ambientes saludables

Están surgiendo tecnologías que pueden revelar las reacciones de la mente y el cuerpo ante características específicas del entorno diseñado. Este documento revisa una selección de estas innovaciones, que pueden proporcionar los medios para realizar evaluaciones previas al diseño. El impacto de las estrategias de diseño de edificios en los trastornos no transmisibles, el comportamiento […]

Están surgiendo tecnologías que pueden revelar las reacciones de la mente y el cuerpo ante características específicas del entorno diseñado. Este documento revisa una selección de estas innovaciones, que pueden proporcionar los medios para realizar evaluaciones previas al diseño.

El impacto de las estrategias de diseño de edificios en los trastornos no transmisibles, el comportamiento poco saludable y las condiciones ecológicas mundiales ha sido reconocido recientemente en estudios de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y Instituto de Medicina.

Dicha investigación reconoce la necesidad imperiosa de mejorar nuestras ciudades y edificios en beneficio de la salud y el bienestar humanos. Las revelaciones sobre la frecuencia con la que ocurren eventos adversos y poco saludables en los entornos de atención médica han motivado a los arquitectos a crear estrategias de diseño que mejoren los resultados humanos y sostenibles. Sin embargo, estas estrategias no siempre están tan informadas como podrían estarlo, porque «con demasiada frecuencia, la forma y la función de los entornos arquitectónicos descuidan el hecho de tener en cuenta la influencia del entorno construido en las respuestas humanas y, de hecho, en la salud humana misma» .1

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En respuesta a estas necesidades, una nueva generación de diseñadores, arquitectos e ingenieros está adoptando un enfoque interdisciplinario y empleando tecnologías novedosas para informar el diseño salutogénico. La incorporación de los hallazgos de la neurociencia, la fisiología y la psicología, junto con los modelos de investigación arquitectónica basados ​​en construcciones filosóficas y métodos sociológicos y etnográficos, ofrecen los medios para relacionar las respuestas humanas con el diseño de una manera más poderosa.

Un enfoque ‘neuro-arquitectónico’

El proceso neuro-arquitectónico informa el diseño mediante la correlación de medidas específicas del entorno construido (entrada) con medidas cuantificadas de las respuestas del cerebro y del cuerpo (respuestas neuronales, fisiológicas y psicológicas), así como los resultados sociológicos, de comportamiento y económicos (producción). Este proceso da peso a los métodos científicos de investigación, vinculando aportes, respuestas y resultados, y permitiendo una evaluación estadística y crítica de los resultados del diseño.

Con el advenimiento de la instrumentación neurocientífica desarrollada recientemente, un mayor grado de objetividad permite la medición de respuestas conscientes y subconscientes sin depender de la comprensión o capacidad de los sujetos para articular su respuesta cognitiva, sensorial o emocional al diseño. De esta manera, los hallazgos resultantes ofrecen un mayor potencial para revelar las necesidades y preferencias del creciente número de individuos con condiciones de desarrollo o físicas, o con demencia o deterioro cognitivo.

Los objetivos de este enfoque integrado son comprender mejor cómo las respuestas del cerebro y del cuerpo al ambiente influyen en la salud y el bienestar; y definir y cuantificar los rendimientos humanos, ambientales y financieros de la inversión en diseño. La complejidad de los entornos arquitectónicos sugiere que puede ser imposible reducir la interacción humana con configuraciones construidas a elementos medibles. Pero la combinación de estudios científicos con observaciones sociales y culturales rigurosas puede generar una mayor confianza analítica en la aplicabilidad de los hallazgos basados ​​en medidas físicas, fisiológicas, psicológicas y sociales (PPP). Estos objetivos son consistentes con la creación de espacios privados y sociales, con características naturales e innovadoras que mejoran la calidad de un lugar y cómo los usuarios funcionan dentro de él.

Traducción de la jerarquía de diseño

Se propone una «jerarquía de principios de diseño», que traduce la «jerarquía de necesidades» de Maslow en un proceso de diseño que incluye ciclos de retroalimentación iterativos para cada componente del cuerpo, el cerebro y la mente que interactúa con las características de diseño, y en consecuencia conduce el comportamiento. Los resultados que sirven a objetivos económicos y salutogénicos se pueden analizar mediante el uso de un método científico aplicado a la investigación de diseño.

El proceso de diseño se invierte en relación con muchos proyectos basados ​​en la evidencia; el primer paso traduce la evidencia clínica y neurofisiológica del impacto de los componentes del diseño físico en principios que reflejan cómo el cerebro y el cuerpo responden en su lugar. El diseño que minimiza el daño en términos de salud y seguridad física, errores y lesiones es la primera prioridad y se considera fundamental para todas las decisiones de diseño. En un circuito de retroalimentación iterativo, el impacto psicofisiológico de cada característica del diseño se evalúa para «no causar daño» a la mente o al cuerpo de los pacientes y proveedores. En esta etapa, se consideran las diferentes necesidades de las personas con discapacidades específicas o afecciones médicas. Las respuestas psicofisiológicas se consideran en términos de su capacidad para apoyar la calidad de la atención, así como la calidad del trabajo y la creatividad.

Las innovaciones para mejorar los resultados cubren todos los aspectos de la mente y el cuerpo. Estos aspectos incluyen funciones sensoriales, perceptivas y cognitivas para la resolución de problemas y la toma de decisiones críticas. Las construcciones socioculturales informan las consideraciones de los espacios privados y sociales para mejorar la función, el compromiso y el significado. De esta manera, el diseño se explora en relación con la mente y el cuerpo, así como la salud y el bienestar.

Incluido en este enfoque está la inclusión de directrices sobre diseño sostenible, de modo que los materiales, sistemas y el rendimiento del edificio «no dañen» el medio ambiente o los habitantes. La fusión de un diseño saludable y sostenible es evidente en el reciente desarrollo de las pautas de sostenibilidad para las instalaciones de salud, por instituciones como BREEAM for Health, el Green Building Council de los Estados Unidos, LEED for Healthcare, el Instituto de Pautas de Instalaciones AIA, la Comisión Conjunta y el Global Iniciativa de Seguridad y Salud, entre otros. La mayoría de las pautas se centran en la exposición a contaminantes y toxinas en el aire y el agua, y a través del contacto físico con los materiales. Pero las estrategias de diseño para mejorar los resultados clínicos son igualmente importantes y las pautas de sostenibilidad deben dirigirse a mejorar los resultados tanto humanos como ambientales.1

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