Ventajas e inconvenientes de los champús sin sulfatos

En cualquier manual para tomar decisiones, la opción principal siempre es la de contar los pros y los contras de algo. En este caso, hablamos de los champús sin sulfatos. Mucha gente no termina de dar el paso, a pesar de sus beneficios. Ya sea por miedo, desconocimiento o fidelidad, no resulta tan fácil aparcar […]
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En cualquier manual para tomar decisiones, la opción principal siempre es la de contar los pros y los contras de algo. En este caso, hablamos de los champús sin sulfatos. Mucha gente no termina de dar el paso, a pesar de sus beneficios. Ya sea por miedo, desconocimiento o fidelidad, no resulta tan fácil aparcar el champú de toda la vida. Para solucionarlo, repasamos las ventajas e inconvenientes de los champús sin sulfatos

Ventajas de los champús sin sulfatos

Curiosamente, la lista de ventajas de los champús sin sulfatos es muy superior a los inconvenientes. A nivel cualitativo, pero también cuantitativo, los champús sin sulfatos son mucho más recomendables que los champús convencionales. En tal caso, ¿cómo puede ser que 9 de cada 10 champús en el mercado contenga sulfatos? Muy sencillo, porque son económicos y eficientes.

Obviamente, esta eficiencia de los champús con sulfatos esconde otras consecuencias. Caída del pelo, cabello seco, eczemas, alergias, irritaciones o caspa son solo algunas de ellas. Los causantes de estos problemas capilares son los agentes químicos que son la base de estos champús dominantes del mercado.

Lauril sulfato de sodio, Lauril sulfato de amonio o Laureth sulfato de sodio son los más habituales y reconocidos. Aunque también los puedes encontrar por sus siglas: SLS, ALS o SLES. ¿Dónde puedes comprobar si tu champú tiene sulfatos? En la lista de ingredientes en la etiqueta trasera. Si tiene sulfatos, que la mayoría los tiene, aparecerá en el segundo o tercer puesto de la formulación. Es fácil de localizar.

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Así las cosas, éstas son las ventajas de los champús sin sulfatos

Compromiso medioambiental

Vale que no es una ventaja directa para nuestro cabello, pero sí para el planeta. Los champús sin sulfatos son naturales y cero emisiones. Están formulados con ingredientes orgánicos no contaminantes como minerales, plantas, vitaminas, aceites naturales o elementos como la aloe vera, la miel, el coco o la camomila.

Fomentan el crecimiento del pelo

Los champús convencionales tienen que añadir aceites para que sus agentes químicos agarren al cabello. Esos mismos aceites generan residuos que se acumulan en las glándulas pilosas. Si al aclarar, no lo hacemos a conciencia, esos residuos van aumentando, hasta obstruir la glándula y no dejarla crear más pelo. Si esta situación se prolonga, el folículo deja de ser operativo para siempre.

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Con los champús sin sulfatos, esos residuos son retirados de forma sencilla. Así, la glándula pilosa puede generar nuevo pelo, manteniendo alejada la sombra de la calvicie.

Prolonga la vida del tinte

Los champús sin sulfatos, no sólo no atacan los pigmentos de tinte en el pelo, sino que ayudan a que duren más tiempo. Por su parte, los sulfatos de los champús convencionales, atacan la capa externa del cabello, llevándose la suciedad, pero también el tinte. Así, el color del pelo teñido durará mucho menos si nuestro champú tiene sulfatos. Pasa lo mismo con los tratamientos con queratina

Limpieza total

A pesar de no generar espuma, los champús sin sulfatos realizan una limpieza total y a fondo del cabello. No sólo no dejan residuos, sino que se llevan todos los que tengamos del champú convencional usado hasta entonces.

Esta limpieza a fondo permite recuperar el sebo natural del pelo, el brillo y la fuerza del mismo. Además, elimina la caspa, rojeces, irritaciones y reacciones alérgicas.

Ideal para cabello sensible

Si tienes el pelo sensible, evita los champús con sulfatos. Incluso los que están indicados para cabellos sensibles y dañados. Al final, no dejas de estar aplicándole químicos muy agresivos. Por el contrario, si optar por un champú sin sulfatos, los ingredientes serán naturales, mucho más amables y eficaces con un cabello sensible y debilitado.

Inconvenientes de los champús sin sulfatos

Como todo en la vida, también hay un lado negativo. En este caso, los inconvenientes de los champús sin sulfatos poco tienen que ver en cantidad y magnitud con las ventajas. Aún así, conviene tenerlos presentes a la hora de dar el salto.

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Efecto no inmediato

Mucha gente piensa que comenzar a usar un champú sin sulfatos y recuperar el pelo, es todo una. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el salto de un champú convencional a un champú sin sulfatos requiere un plazo de adaptación. Al final, estamos sustituyendo químicos que hemos usado durante años, por ingredientes 100% naturales. Es beneficioso pero no es fácil.

Además, cada persona y cada pelo requerirán un periodo distinto. No obstante, en un plazo de cuatro semanas, deberías comenzar a notar resultados.

Dificultad para comprarlo

Los champús sin sulfatos suponen, a día de hoy, menos del 10% de cuota de mercado. Obviamente, no son tan sencillos de encontrar como los champús con sulfatos. Muchas tiendas y grandes superficies no las tienen y las que sí lo tienen, no acostumbran a diferenciarlos del resto, complicando aún más su adquisición.

Ahora, si no queremos perder más tiempo del debido buscando champús sin sulfatos, podemos recurrir a Amazon donde, además de un interesante catálogo de champús sin sulfatos, podremos ver los comentarios de otros usuarios.

No hacen espuma

A diferencia de los champús convencionales, los naturales no hacen espuma. Y si hacen, en muy poca cantidad. Los ingredientes naturales no cuentan con tensioactivos químicos, por lo que la limpieza es distinta a la que incluye sulfatos. A pesar de ello, el pelo queda igual o mejor que con el champú de toda la vida. Además, dura más tiempo limpio, prolongando el periodo entre lavados.

Que no haya espuma, no significa que no haya limpieza.

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Son más caros

Los champús sin sulfatos son más caros que los champús con sulfatos. Esto es así. Al final, estamos sustituyendo químicos dañinos para el cabello, por productos naturales y orgánicos, la diferencia es notable y eso se nota en el precio final. ¿Mucho más caros? Digamos que un champú sin sulfatos, como mínimo, triplica a uno convencional. A partir de ahí, el precio puede llegar hasta multiplicarse por 20.

Eso sí, conviene saber que con los champús sin sulfatos no será necesario ni acondicionador, ni mascarilla. El motivo es que la limpieza del cabello será de tal calidad, que no serán necesarios complementos capilares. Ahí ya tenemos un ahorro importante.

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